Para un número creciente de profesionales que trabajan, los viajes de negocios forman parte de su rutina de trabajo.

La experiencia de los viajeros antes, durante y después del viaje no se completa con la maleta y el pasaporte.

En cambio, persiste el sentimiento de la experiencia de viajar, que afecta directamente la forma en que el profesional se siente con respecto al trabajo y también a la empresa.

La fricción de los viajeros tiene un impacto negativo en el compromiso de los empleados, la productividad, el bienestar emocional y físico, el desgaste y el reclutamiento.

Ya sea que el profesional es un viajero poco frecuente o un guerrero de la carretera, las organizaciones de alto rendimiento tienen todas, una cosa en común: priorizar los viajes de los viajeros de forma positiva.

En lugar de centrarse en lo que cuesta un programa de viaje en términos de dólares, estas organizaciones analizan el costo total de los viajes en términos de bienestar del viajero y los costos de transacción.

Y las organizaciones que ofrecen experiencias de viaje de negocios más libres de fricción están en posición de ganar al ser más propensas a beneficiarse de una fuerza de trabajo comprometida, con mayores tasas de retención y resultados comerciales positivos.

Efectos de viaje satisfacción en el trabajo

Según un estudio reciente, el 40% de los viajeros dice que los viajes de negocios afectan los resultados comerciales en gran medida.

En este sentido, se descubrió que la satisfacción laboral está influenciada por la política de viaje de la organización, el proceso de las reservas, las políticas e iniciativas de seguridad y protección, las políticas de bienestar de los empleados para viajar, el proceso de informe de gastos e incluso el proceso de aprobación previo al viaje.

De punta a punta, los viajes que se perciben con menos fricción a menudo se perciben como aquellos con las mejores experiencias.

Esto es cierto para los viajeros de negocios de todas las generaciones, la experiencia propia del viaje es un factor importante de satisfacción en el trabajo.

Reenfocando el programa de viajes

Hasta hace poco, la mayoría de las organizaciones se enfocaban en los costos del programa de viajes, buscando medidas de ahorro para impulsar el resultado final, desde vuelos baratos, la organización de paquetes, etc.

Hoy, las organizaciones han descubierto que el costo más bajo no siempre es el mejor y cambiar a un programa centrado en el viajero puede ser la clave del ahorro a largo plazo, particularmente cuando se consideran los costos incurridos, la confianza de los empleados y la contratación de nuevos talentos.

En estos días, el costo de contratar un nuevo empleado es del 15 al 30% de un salario anual. Ese costo puede saltar al 300% si la compañía debe reemplazar a un empleado de alto nivel.

Los programas de gestión de viajes que priorizan los viajes sin fricción con herramientas de autoservicio, ofertas personalizadas y contenido atractivo para brindar comodidad, seguridad e información útil son los que generan un verdadero valor para la organización.

Al darse cuenta de la conexión directa entre el estrés del viajero (agotamiento y la baja moral) y los costos de adquisición de talentos y desgaste, el valor de un programa centrado en el viajero se vuelve más claro.

Todos sabemos que los vuelos largos son un tormento, y no me refiero a esos vuelos Volaris que duran dos o tres horas, sino a aquellas travesías que duran más de diez, incluso quince o peor aún, cuando tienes que transbordar y esperar de tres a cinco horas en el aeropuerto para realizar otro viaje eterno.

Esto me pasó a mi cuando viajé a Japón con escala en Canadá. El vuelo dura 18 horas, ¡18 horas! Sin contar las utilizadas en la sala de espera del aeropuerto de Canadá. La verdad es que son viajes muy, muy pesados, pero cuando llegas a tu destino toda esa agonía se te olvida, pero en el momento, ya que llevas dentro del avión unas ocho horas, lo que quieres hacer es abrir la ventana y aventarte sin importar dónde caigas.

Empezaré con la larga espera antes de tomar el primer avión, el que me llevaría a Vancouver.  Con el registro de maletas y todo lo que se hace adentro antes de abordar, forman un total de cinco horas. Después me subí al avión, acomodé el equipaje pequeño, me senté con toda la adrenalina por delante y cuando se dignó a despegar pasó una hora, y estoy siendo moderada.

De México a Vancouver fueron seis horas, las cuales dormí unas dos porque mi avión había salido muy temprano y cuando desayuné y vi una película, me di cuenta de que aún faltaban tres horas para llegar. Me retorcí las manos ¡ahora qué hacía! Pues a ver otra película. Al llegar a Canadá pude descansar de estar sentada seis horas sin hacer nada, ahora sólo tenía que esperar tres horas ya que me hacían falta unas trece más. Y ¿qué haces en tres horas en un aeropuerto? Pues caminar, ver las tiendas, comer o comprar algo, estirar las piernas porque lo bueno apenas empieza.

Y cuando por fin subí al avión hacia Japón, al tocar el asiento, quise bajarme inmediatamente. Las butacas son súper incomodas, pequeñas, estrechas y como uno es pobre y sin el lujo de pagar por una clase más cómoda, debo aguantarme e intentar dormir aunque sea unas dos horas porque no se puede descansar más.

Después de otra hora, el avión despegó, ¿y ahora? Pues a dormir otro poco. Unas cuatro horas después te levantas para comer y para ver alguna película. Cuando haces el conteo ya pasaron siete horas, te faltan seis, seis horas y no tienes ni la más remota idea de cómo llenarlas. Las pompis ya te duelen, las piernas se te duermen, la coxis te incomoda y ves a tu alrededor y todos tienen la misma cara que tú de ¡por favor, ya bájenme!

Un libro podría ser una buena opción, pero después de media hora te cansas ¡y eso que amo leer!, escribir también aunque en ese momento, a tanta altura y con la espalda destrozada, nada se te ocurre. Tal vez jugar con alguna consola portátil…si el juego es bueno, éste te puede dar una hora de ganancia, si no…pues ya valió y te pones a ver otra película mientras crees que jamás podrás ponerte de pie otra vez.

Las tortuosas horas pasaron y al fin llegué a mi destino, pero ahí no acabó todo. Son dos horas de aduana, maletas y todo ese desastre y otras dos para llegar de Narita a Tokyo. Después una más para llegar al hotel y ahora ya puedes ser feliz.

Entonces, si hacemos el conteo, en total me hice 34 horas de México a Japón ¡Qué miedo! Pero si algo he de confesar, es que lo volvería a hacer las veces que sean, ya que el placer de ver el país después de llorar en el avión, no te lo otorga nada más que un viaje largo y tortuoso.

En un mes, mis padres cumplirán 25 años de casados por lo que han de celebrar sus bodas de plata, un evento de lo que los hijos estamos a cargo de organizar por lo que hemos visto desde hace meses a varias empresas de eventos  que puedan ayudarnos con la organización.

La verdad es que hay muchas empresas muy buenas, lo que nos fue muy difícil escoger una con la cual trabajar para este gran evento tan importante para nosotros y para nuestros padres ya que no sólo celebramos su matrimonio exitoso sino nuestras vidas como resultado del mismo, ya que siempre he dicho que el aniversario de bodas cuando hay hijos  es también la celebración de todos los cumpleaños de los mismos conglomerados.

El día de ayer visitamos el lugar donde hemos de celebrar el evento, un lugar que me impresiono de sobremanera debido a su belleza y misticismo ya que hay ciertas combinaciones del autor del universo que hacen que el corazón se salga del pecho, lagos y árboles de verano siendo una de ellas.

El lugar se encuentra en un lugar, aunque fácil de llegar, bastante recluido donde parece que uno se encuentra en alguna otra dimensión paralela al mundo moderno, un lugar donde la intención original de la creación del mundo aún está intacta y donde todos los elementos de la vida se respetan entre ellos y así mismos, siendo una representación de la conducta inicial en la planeación del proyecto humano en las altas esferas.

Se trata de un lugar montañoso amueblado con grandes rocas rojas y un gran lago con aire de mar donde el clima es cálido en el día y fresco por las noches siempre acompañado por una gran brisa por lo que las mujeres siempre deben de portar algo que las cubra del frio aunque parezca que el clima sea cálido durante el día.

Lo más impresionante de este lugar son los gigantescos pinos que tapizan la región , muchos de ellos superando los 30 metros de altura haciéndoles parecer gigantes de las sagas mitológicas vikingas contemplando el horizonte en colectivo.

Debido a que este lugar se encuentra lejos de la ciudad, los invitados deben dormir en aquel lugar para evitar la tremenda fatiga de tener que regresar durante la noche por lo que forzosamente alguien debe de abstenerse de tomar alcohol algo que a la mayoría les parece una carga demasiado pesada y reduce para los mismos la diversión en una enorme mediada.

Para resolver este problema, todo el perímetro de las orillas del lago está repleto de cabañas de madera parecidas a aquellas que se encuentran en el norte de los países escandinavos.

Aunque las cabañas se ven sumamente rústicas en la fachada, su interior es sumamente lujoso y extra cómodo algo en lo que difieren con las verdaderas cabañas de los hombres de las montañas, cabañas que en la noche son alumbradas por luces tenues haciéndoles parecer estrellas caídas del cielo.

Recientemente me he vuelto una conocedora en armar paquetes de viaje para las personas que desean visitar algún país. Desde que me fui a Japón hace dos años como guía de turista de mi amiga y su novio coreano, conocí que armar el viaje era una pasión escondida que no había descubierto hasta que visité el país del sol naciente.

No es algo fácil, he de ser sincera. Confieso que es engorroso, cansado y te lleva la mayor parte del día durante varias semanas, pero al estar viendo lugares de interés, mapas del metro y precios de museos o teatros, hace que sientas que ya estás conociendo el país mucho antes de irte. Además, la satisfacción de aterrizar en tierras lejanas y que todo lo que investigaste sirvió de mucho para sobrevivir en un país que no conoces, deja una estela de orgullo en tu alma que no olvidarás nunca. Por eso es que es tan divertido.

Lo primero que debes hacer, aunque suene muy obvio, es conocer el país que vas a visitar. Leer un poco sobre sus costumbres, zona geográfica, comida, idioma e historia nunca está de más. Esto te llevará un poco de tiempo pero es importante tener esos conocimientos básicos.

Segundo, y lo más importante, son los boletos de avión y el hotel al que llegarás. Recomiendo que por unas dos semanas estés revisando diariamente, a diferentes horas del día y en distintas aerolíneas, tus boletos de avión porque de la nada salen ofertas increíbles que no te puedes perder. Además, hay otras compañías que, si haces escala, te puede salir más barato aunque te hagas cien horas de vuelo. No digo que revises Volaris o alguna aerolínea pequeña, pero por ejemplo Air Canada es buena opción por si no tienes Visa para pasar por Estados Unidos.

Para revisar los hoteles recomiendo que siempre estén cerca de una estación del metro o del tren. Para esto tendrás que revisar las líneas de transporte y qué lugares turísticos están a su alrededor. Así no tendrás que preocuparte por tardar cinco horas de camino a tu hotel de ida y de regreso. Es mejor tener un modo de moverte cerca para que estés inmediato, en especial y si se puede, del centro.

Y ya que estoy hablando sobre el tema del transporte, es conveniente que revises si existen tarjetas especiales que incluyan viajes o promociones. Es importante ahorrar lo más que se pueda y moverte siempre será un gasto exhaustivo. Otra forma es caminar, si tu hotel está cerca del centro, mejor ve a pie; así te ahorras dinero en el traslado y conoces otra cara del país que no ves cuando estás en el vagón.

Por último, y es una de mis partes favoritas de armar guías, es buscar los lugares de interés y cómo llegar a ellos. Es cansado revisar el mapa del metro a cada rato, pero el lado positivo es que poco a poco te lo vas aprendiendo y si no tiene muchas estaciones o no es complicado, llegarás al país viajando en el tren como si vivieras ahí.

Primero procura hacer una lista de lugares vecinos, qué estaciones quedan cerca, los transbordos y si existen alternativas más rápidas o más baratas. Cuánto cuesta la entrada y si es un lugar en el que sabes tardarás mucho recorriéndolo. Acomoda todo por días, te será más fácil.

Recuerda que si no cumples al cien por ciento con tu itinerario, no pasa nada, la experiencia te empezará a planear mejor tus viajes. Sólo no pongas diez lugares en un día cuando existe la posibilidad de sólo visitar dos.

Todos tenemos un viaje por lo menos cada 3 años, todo depende de tu estilo de vida y de tu estatus socio económico, algunos tienen grandes viajes a Europa, Asia, estados unidos, latinoamericano, o dentro de la república esto es dependiendo el gusto y la aventura que deseas tener a lo largo de tu viaje, las aventuras que nosotros queremos transmitirte son conviviendo con la naturaleza, lugares que nunca tenias pensado recorrer y disfrutar tus vacaciones que nunca imaginaras o por lo menos que nunca pensaste existir, nosotros te mostraremos todas aquellos lugares, ya sea fuera de nuestro país o dentro de nuestra nación, tenemos varias experiencias y deseamos compartirlas con todos ustedes, para que puedas visitarlas de la mejor manera sin la necesidad de investigar en todos los sitios externos, nosotros nos encargaremos de decirte como viajar a tal lugar, cual es el mejor outfit para estar lo mas cómodo posible, presupuestos que te ayudaran a que ahorres un poco o ya sea que quieras disfrutar de todas aquellas atracciones que ofrece tal recinto.

Te  mostramos un pequeño fragmento de todo lo que puedes hacer, saliendo a lugares 100% económicos que te harán disfrutar de unas vacaciones inigualables.